lunes, 2 de julio de 2012

Monstruo

Desde el fondo mi sangre arde, quema en mis venas, mi pulso se acelera y mis ojos se llenan de lágrimas.

No puedo respirar, el odio enfermo surge en mí. Es ira incontrolable, es un resultado fatal.

Mi mente se nubla, solo deseo la destrucción, la boca seca, los músculos tensos, no tengo salida, voy a estallar.

Siempre ha sido así desde niño, el enojo, la ira, los sentimientos desbordando mi razón.

Esta cólera es amarga, sabe a acero en mi boca y cuando me fijo, es mi propia sangre lo que pruebo.

Exploto en un tornado de gritos y fuerza, pero no escucho mi voz, lo que oigo es la voz del monstruo que aveces soy.

Destruyo, golpeo, desgarro y por dentro lloro, no puedo detenerme, que alguien me detenga...

Y luego me escucho, me veo, a lo lejos, difuso, ese soy yo ¿Ese soy yo?

Enfermo de la visión enferma, lentamente vuelvo a mí, mi estómago está revuelto, no puedo respirar y en el rostro de los que me ven, veo horror, veo miedo.

¡Esperen, soy yo! No corran, no lloren, soy yo... soy yo...

Sí, lo soy, soy los dos, adentro uno duerme mientras el otro espera salir, no importa cuan profundo lo entierren, se arrastra, me arrastro y vuelve a salir.

En el llanto incontrolable trato de extinguir la flama del dolor, busco mi rostro, mi voz. Esa bestia está ahí, no se va, no me deja vivir.

Aveces pienso en morir, muchas veces pienso en morir y con la muerte, morir los dos. ¿Pero soy yo el que lo piensa? ¿O es mi otro yo?

Esa muerte es eterna, sin fin para los dos...

Lo culpo de mis actos, le entregó mi sufrir, él es causa de mis muertes, de mis tragedias, de mis errores; pero él soy yo.

Como eliminarlo, como liberarme de lo que soy...

Veo atrás y descubro mis actos, miro al pasado y encuentro mis pasos, soy causa y efecto, lo que ahora me aflige yo lo provoque.

¿Existe algún alivio? ¿Habrá fin a mi dolor?

El fuego horrible de mi infierno calcina cuanto hay bueno en mí y cuando veo a mis adentros veo al monstruo que vive en mí.