sábado, 30 de junio de 2012

La Vie au Chocolat

Esto duele, es punzante, me atraviesa.

No veo el como la vida llegó a ser esto, mendigar amor, clamar por paz.

Sí el cielo en que hoy tú estás es el mismo cielo en que hay paz ¿Por qué yo no puedo verlo? ¿Por qué yo no puedo estar?

¿Como nos convertimos en animales? En seres idiotas y ambiciosos.

¿No vemos acaso en los otros nuestro propio rostro?

Transparento mi pensamiento, lo libero de colores alternos. Veo el mundo y no lo creo, esto no puede ser tan gris.

La gente se devora en las calles, los niños ven a sus padres morir, la vida no les ofrece nada, no hay forma digna de existir.

¿Y los demás?

A lo lejos, distantes esclavos de números y tendencias, encajando sus garras en quien pueda ó en quien no sepa que hay algo diferente a que acudir.

Bestias traga bestias, sus estómagos son simas, abismos sin final, no hay forma de llenarlos, su poder radica en siempre querer más.

Y es que no veo esperanza, no veo un final, la justicia lenta se escapa, se pierde retorcida. La gente grita, reclama, llora y al final, sólo pierde la ilusión.

¿Que remedio hay? ¿Existe solución?

Tal vez yo nunca lo sepa, tal vez no presencie el cambio, más que cambió evolución, la revolución del pensamiento, un vuelco del corazón.