lunes, 25 de junio de 2012

Pesadilla de una Tarde de Verano.

Cuatro ríos dibujan su cause, cuatro de cada lado a izquierda y derecha, tras la meseta magenta, en perfecto paralelismo van.

Es este sueño invasivo, intruso, obsesivo, se retuerce, da giros y barrena mi cerebro.

Quiero dormir y de los horrores del día descansar, escapar dé los tormentos, morir un poco por las noches y por la mañana poder vivir.

Cansado escribo mis desvaríos, en alucine natural. Neón en mis ojos, impresión luminosa, sonidos animales resuenan en mi.

Tarde, día, noche, mañana, noche, atardecer, atemporal sentido del tiempo. No hay luz; pero acaso sí la hay?

Corro, me caigo y al caer me elevo, ahora floto y caigo otra vez y esta vez caigo hacia el cielo, cielo que sostiene mis pies.

Catorce gatos mastican sus colas y no en sentido literal, mientras comen ríen y maúllan, ríen de mi pesar.

Cuando duermo sueño cuentos y me quiero despertar y despierto no los recuerdo; pero a veces es mejor olvidar. Sí escribiera todo lo que sueño y pienso al amanecer, catorce más uno comerían colas de gato sin parar.

Dos y cuatro, Dios y cuantos, nada tiene sentido para el qué no puede dormir y el dormido por la vida mi canto quiere oír.

Sueño o poesía, pesadilla o inspiración, imaginación desmedida desprendida de razón. Pienso, escribo e imagino, sueño, vivo y alucino.

Leo y no lo veo, sentido o razón. Y si escribo todo de nuevo y hago una canción?

Pon el dos en el siete y el siete con el cinco, duerme y siente tus dientes colas de gato morder.

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Para leer más
La Casa de Asterión.
Gracias a @QuestoyQueLotro
por el link al texto de
Jorge Luis Borges citado arriba.