viernes, 29 de junio de 2012

A mi ciudad.

Con fuego y humo regresas, violencia a mi ciudad, por tus calles juegan los niños, a ser verdugos.

Disparos de rabia y venganza, sangre corre en tus banquetas, vidrios rotos, concreto destruido.

Gente con la piel quemada, sus ropas rasgadas, armas y más armas.

El que paz busca, no la encuentra aquí, más que en forma de bala perdida en tan sangriento fin.

Otrora bucólico lugar, gran ciudad te decían. Hoy no eres más que cementerio de mentiras.

Tu silencio es ensordecedor, nadie habla, nadie grita. El sonido de las balas el lenguaje oficial.

Te conocí inocente, en tus calles podía vagar, en las noches había gente en sus sillas saludando a los demás.

Hoy de noche no hay almas, sólo seres de muerte y ambición, llenos de demencia química, muerte violenta, muerte y dolor.

Verte hoy encoge mi espíritu y engrandece mi pesar, no eres tú a quien conocía, no eres tú mi viejo hogar.

Te arrebataron de las manos de tu gente, te secuestraron y torturaron, mueres lentamente... ¿O estás muerta ya?

Nuevo Laredo querido, como extraño ese lugar...