martes, 4 de septiembre de 2012
Cuarta y Ultima Parte
jueves, 9 de agosto de 2012
Tercera parte.
...Mientras su cuerpo se desplazaba a través del aire, durante lo que parecía una eternidad, trató de despertar.
Seguramente esto es un sueño, buscaba reafirmar en su mente; pero la caída continuaba en la penumbra de aquellos que no perciben ninguna luz, de los que son ciegos.
En su rostro, el espacio vacío tras sus párpados sellados, revelaba no sólo ceguera, si no ausencia absoluta de órganos visuales...
Sus oídos trabajaban al doble y aún así seguía cayendo, no había nada al rededor, ninguna referencia que le indicará cuan rápido o cuanto había ya descendido a merced de la gravedad.
Y de pronto de arriba hacia abajo y a mayor velocidad que la suya, escucho con claridad la risa macabra del Doctor, justo después de esto se le alcanzó oír decir "aún falta más" y después el sonido peculiar de un cuerpo chocando contra el suelo a velocidad terminal...
Con un grito que no existió, el sujeto sabía su destino, moriría de igual forma, aplastado.
Su horror era mayor al no saber la distancia que a él le faltaba...
Pero el choque nunca llegó, sin dolor, suavemente, sintió en sus piernas expuestas y las palmas de sus manos, la caricia del pasto y la humedad del rocío...
( A la Cuarta y Ultima Parte aquí )
jueves, 2 de agosto de 2012
Primera parte.
No recordaba como había empezado su viaje o el motivo del mismo, cuando abrió los ojos estaba con el Doctor en una pequeña balsa hecha de troncos flotando por un calmo río.
Al absorber con su mirada todo el entorno trató de incorporarse, sólo para darse cuenta que tenía varios vendajes en las piernas.
El médico le dijo relajado, que sólo eran para evitar una infección, las sanguijuelas se habían estado alimentando de la parte en la cual sus pantalones no cubrían la piel de sus piernas.
La luz reflejada en la superficie del agua se sentía como un millón de agujas al rojo vivo en su cabeza.
Cuanto tiempo había estado flotando en la improvisada embarcación y cuál había sido su última comida, eran los cuestionamientos que pasaban por su mente.
El Doctor, un hombre robusto, con anteojos y un bigote negro estilo morsa, le preguntó si se sentía mejor,a lo que el hombre respondió moviendo su cabeza y hombros en señal de desconcierto.
Cuando trató de hablar se sorprendió al saber que no recordaba como hacerlo, ni siquiera recordaba como mover los labios.
Intentó gritar; pero todos los esfuerzos parecían inútiles, el no saber si alguna vez había hablado o si era un fenómeno nuevo perdió toda importancia cuando el bigotón galeno tomó un remo y comenzó a sumergirlo con alarmada rapidez en el lecho del río...
Frente a ellos las turbulentas aguas blancas características de los rápidos parecían extenderse más allá de lo largo que es el tiempo...
( a la Segunda parte aquí )
