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domingo, 10 de febrero de 2013

Susurros

Y así, entre olor a tabaco y alcohol te añoro

Bajo cielos obscuros susurro tu nombre al viento del olvido

Entre cuerpos danzantes y divas de una noche, cierro los ojos

Te recuerdo, te extraño

Mil voces llaman a mil personas, ninguna tú

Todos otros, todas ellas, las que nunca serán tú

Mis brazos están cansados de cargar mi mundo, mi cruz

Me siento por un segundo a recuperar mi aliento

A cerrar mi mente

A impedir mancharme con la suciedad que me rodea

Pero las voces son fuertes

¡Los gritos, las risas!

¡Quiero correr, quiero silenciar a todos!

Quiero salir, caminar y llegar a ti

Donde ésta mi corazón

Donde en verdad soy yo

Donde bajo cielos obscuros susurro tu nombre…

En tú oído…



domingo, 24 de junio de 2012

Luz de Faro en el balcón.

Desde el balcón de mi cuarto de hotel donde me acompaña la soledad, la distancia hasta tí se siente aún mayor.

Las hojas de la palma de enfrente se dejan caer suaves, hojas hechas sombrilla. Llueve desde hace unas horas. 

Y sobre la penumbra, que a este tiempo son las calles, se asoma oscilante la luz del Faro incansable.

Si mi oprimido corazón fuese libre de la jaula que es mi pecho, si rompiese mis costillas en un crujiente frenesí, el agua con temor se alejaría para evitar en vapor morir.

Te extraño, lo hago con vehemencia, veintidós horas de camino nos separan. El funeral de mi abuelo es mañana.

Es el final de una muerte anunciada; pero la sorpresa es mi presencia aquí. Nunca conocí al hombre, solo justo antes de morir.

Las fronteras nos alejaban desde entonces, las distancias solo fueron a aumentar, la idea que jamás podría tranquilo verte, sin temer a tu partir.

Cuándo ese Faro en verdad será el guía? Cuándo podré volver a tí? Esta noche y madrugada de amargura, es la duda que ahuyenta un tranquilo despertar.

Hoy los años han pasado, hoy a un lado estás de mí...

Aquella madrugada adolescente vuelve en imágenes tras mis párpados, con la bruma densa y obscura, veo el viejo Faro para siempre detrás de mí.